Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
El corazón del Evangelio en una frase: Dios amó al mundo y dio a Su Hijo.
El amor descrito en acciones: sufrido, benigno, sin orgullo, que no guarda rencor.
La caridad es sufrida, es benigna; la caridad no tiene envidia, la caridad no hace sinrazón, no se ensancha; No es injuriosa, no busca lo suyo, no se irrita, no piensa el mal; No se huelga de la injusticia, mas se huelga de la verdad; Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
El amor descrito en acciones: sufrido, benigno, sin orgullo, que no guarda rencor.
RV 19091Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo caridad, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. 2Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia; y si tuviese toda la fe, de tal manera que traspasase los montes, y no tengo caridad, nada soy. 3Y si repartiese toda mi hacienda para dar de comer a pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo caridad, de nada me sirve. 4La caridad es sufrida, es benigna; la caridad no tiene envidia, la caridad no hace sinrazón, no se ensancha; 5No es injuriosa, no busca lo suyo, no se irrita, no piensa el mal; 6No se huelga de la injusticia, mas se huelga de la verdad; 7Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. 8La caridad nunca deja de ser: mas las profecías se han de acabar, y cesarán las lenguas, y la ciencia ha de ser quitada; 9Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; 10Mas cuando venga lo que es perfecto, entonces lo que es en parte será quitado.
Pablo escribe a una iglesia dividida sobre la unidad, el amor y la resurrección.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
El corazón del Evangelio en una frase: Dios amó al mundo y dio a Su Hijo.
Por lo cual estoy cierto que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, Ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
Nada en la vida ni en la muerte puede separarte del amor de Dios en Cristo.
Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.
Todo amor que damos comienza aquí: Él nos amó primero.
Carísimos, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Cualquiera que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no conoce a Dios; porque Dios es amor.
El amor viene de Dios, porque Dios mismo es amor.
Nadie tiene mayor amor que este, que ponga alguno su vida por sus amigos.
El amor más grande es el que se da a sí mismo por sus amigos.