El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en él confiaré.
Habitar al abrigo de Dios es descansar bajo Su sombra: mi refugio, mi castillo.
El Salmo 91 es conocido como el salmo de protección. Los cristianos lo oran en el peligro, en la enfermedad, antes de viajar y por quienes están lejos de casa.
Salmo 91 · Reina-Valera 1909
1El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente.
2Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en él confiaré.
3Y él te librará del lazo del cazador: de la peste destruidora.
4Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro: escudo y adarga es su verdad.
5No tendrás temor de espanto nocturno, ni de saeta que vuele de día;
6Ni de pestilencia que ande en oscuridad, ni de mortandad que en medio del día destruya.
7Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra: mas a ti no llegará.
8Ciertamente con tus ojos mirarás, y verás la recompensa de los impíos.
9Porque tú has puesto a Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación,
10No te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada.
11Pues que a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos.
12En las manos te llevarán, porque tu pie no tropiece en piedra.
13Sobre el león y el basilisco pisarás; hollarás al cachorro del león y al dragón.
14Por cuanto en mí ha puesto su voluntad, yo también lo libraré: pondrélo en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.
15Me invocará, y yo le responderé: con él estaré yo en la angustia: lo libraré, y le glorificaré.
16Saciarélo de larga vida, y mostraréle mi salud.
El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en él confiaré.
Habitar al abrigo de Dios es descansar bajo Su sombra: mi refugio, mi castillo.
El Salmo 91 avanza en tres voces. Primero alguien que confía: “Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío”. Luego una voz que anima a esa persona: no tendrás temor de espanto nocturno. Al final habla Dios mismo: “Por cuanto en mí ha puesto su voluntad, yo también lo libraré”.
Sus imágenes son de refugio: un abrigo, una sombra, plumas y alas, un escudo. El salmo no niega el peligro; nombra la pestilencia, las saetas y el espanto. Promete que quien habita con Dios es sostenido en medio de ellos.
Para orarlo, léelo en voz alta y cambia “él” por “yo” o por el nombre de alguien que amas.
Jehová te guardará de todo mal: él guardará tu alma. Jehová guardará tu salida y tu entrada, desde ahora y para siempre.
El Señor guarda tu salida y tu entrada, desde ahora y para siempre.
Torre fuerte es el nombre de Jehová: a él correrá el justo, y será levantado.
Torre fuerte es el nombre del Señor. A él corre el justo y es levantado.
DIOS es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
Dios es amparo y pronto auxilio, ahora mismo, en esta angustia.
Mas fiel es el Señor, que os confirmará y guardará del mal.
Fiel es el Señor. Él te afirmará y te guardará del mal.
Se ora pidiendo protección: en el peligro, la enfermedad, los viajes y por seres queridos como soldados o personal de emergencias.
El salmo no nombra a su autor. La tradición judía lo relaciona con Moisés, porque el Salmo 90 se le atribuye a él.
Los versículos 1-2: “El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente”.