Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salvará a los contritos de espíritu.
Dios no está lejos de un corazón quebrantado. Se acerca a él.
El duelo no es señal de una fe débil. Jesús lloró ante la tumba de su amigo. La Biblia responde al dolor primero con presencia: “Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón” (Salmo 34:18). Aquí tienes un versículo para sostenerte hoy.
Un versículo para ti
Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salvará a los contritos de espíritu.
Dios no está lejos de un corazón quebrantado. Se acerca a él.
RV 1909Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salvará a los contritos de espíritu.
Dios no está lejos de un corazón quebrantado. Se acerca a él.
Bienaventurados los que lloran: porque ellos recibirán consolación.
Jesús llama bienaventurados a los que lloran, porque se les promete consolación.
Y limpiará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y la muerte no será más; y no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor: porque las primeras cosas son pasadas.
La promesa de un día sin lágrimas, sin muerte, sin llanto y sin dolor.
El sana a los quebrantados de corazón, y liga sus heridas.
Dios sana a los quebrantados de corazón y venda sus heridas, una por una.
Dícele Jesús: Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?
Dicho junto a una tumba: en Jesús, la muerte no es el final de la historia.
Bendito sea el Dios y Padre del Señor Jesucristo, el Padre de misericordias, y el Dios de toda consolación, El cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquiera angustia, con la consolación con que nosotros somos consolados de Dios.
Dios nos consuela en toda tribulación, y ese consuelo un día podrá ayudar a otros.
Tampoco, hermanos, queremos que ignoréis acerca de los que duermen, que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con él a los que durmieron en Jesús.
Los cristianos también lloran, pero con esperanza: los que mueren en Jesús estarán con Él.
Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo: tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
Aun en el valle de sombra de muerte, no estás solo.
La Biblia da espacio al duelo. Libros enteros, como Lamentaciones, están escritos como llanto, y muchos salmos comienzan con “¿hasta cuándo?”. Dios no apura al quebrantado; se acerca a él.
Para los que mueren en Cristo, la Escritura añade esperanza sin cancelar el dolor. Pablo escribe que los creyentes no se entristecen “como los otros que no tienen esperanza”. Jesús, ante la tumba de Lázaro, dijo “Yo soy la resurrección y la vida” y luego lloró con la familia.
La imagen final es una promesa: Dios mismo enjugará toda lágrima, y ya no habrá muerte. Mientras tanto, Su consuelo quiere llegarte por Su palabra y por las personas que te rodean.
Salmo 34:18 es breve y tierno: “Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón”. Mateo 5:4 y Apocalipsis 21:4 también se comparten mucho en tarjetas y mensajes.
Sí. Jesús lloró (Juan 11:35). Pablo dice que los creyentes se entristecen con esperanza, no que no se entristezcan (1 Tesalonicenses 4:13).
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