Echando toda vuestra solicitud en él, porque él tiene cuidado de vosotros.
Puedes entregar tus preocupaciones. A Dios le importas personalmente.
Lleva cada preocupación a Dios en oración, y Su paz guardará tu corazón y tu mente.
Por nada estéis afanosos; sino sean notorias vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con hacimiento de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepuja todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros entendimientos en Cristo Jesús.
Lleva cada preocupación a Dios en oración, y Su paz guardará tu corazón y tu mente.
RV 19093Asimismo te ruego también a ti, hermano compañero, ayuda a las que trabajaron juntamente conmigo en el evangelio, con Clemente también, y los demás mis colaboradores, cuyos nombres están en el libro de la vida. 4Gozaos en el Señor siempre: otra vez digo: Que os gocéis. 5Vuestra modestia sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. 6Por nada estéis afanosos; sino sean notorias vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con hacimiento de gracias. 7Y la paz de Dios, que sobrepuja todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros entendimientos en Cristo Jesús. 8Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si alguna alabanza, en esto pensad. 9Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz será con vosotros. 10Mas en gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin ha reflorecido vuestro cuidado de mí; de lo cual aun estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad.
Una carta de gozo que Pablo escribió desde la cárcel a una iglesia que amaba.
Echando toda vuestra solicitud en él, porque él tiene cuidado de vosotros.
Puedes entregar tus preocupaciones. A Dios le importas personalmente.
La paz os dejo, mi paz os doy: no como el mundo la da, yo os la doy. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.
La paz que Jesús da no depende de las circunstancias, por eso tu corazón puede descansar.
No temas, que yo soy contigo; no desmayes, que yo soy tu Dios que te esfuerzo: siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.
Dios promete Su presencia, Su fuerza y Su ayuda cuando el miedo grita.
Así que, no os congojéis por el día de mañana; que el día de mañana traerá su fatiga: basta al día su afán.
Jesús te invita a cargar solo con el día de hoy. Mañana tendrá su propia gracia.
En la multitud de mis pensamientos dentro de mí, tus consolaciones alegraban mi alma.
Cuando los pensamientos se multiplican dentro de ti, el consuelo de Dios todavía trae alegría.