Carísimos, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Cualquiera que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no conoce a Dios; porque Dios es amor.
El amor viene de Dios, porque Dios mismo es amor.
Jehová se manifestó a mí ya mucho tiempo há, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto te soporté con misericordia.
Dios a un pueblo que se sentía olvidado: con amor eterno te he amado.
RV 19091En aquel tiempo, dice Jehová, yo seré por Dios a todos los linajes de Israel, y ellos me serán a mí por pueblo. 2Así ha dicho Jehová: Halló gracia en el desierto el pueblo, los que escaparon del cuchillo, yendo yo para hacer hallar reposo a Israel. 3Jehová se manifestó a mí ya mucho tiempo há, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto te soporté con misericordia. 4Aun te edificaré, y serás edificada, oh virgen de Israel: todavía serás adornada con tus panderos, y saldrás en corro de danzantes. 5Aun plantarás viñas en los montes de Samaria: plantarán los plantadores, y harán común uso de ellas. 6Porque habrá día en que clamarán los guardas en el monte de Ephraim: Levantaos, y subamos a Sión, a Jehová nuestro Dios.
El profeta que anunció la caída de Jerusalén, la vivió y escribió a los llevados al exilio.
Carísimos, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Cualquiera que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no conoce a Dios; porque Dios es amor.
El amor viene de Dios, porque Dios mismo es amor.
Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.
Todo amor que damos comienza aquí: Él nos amó primero.
Nadie tiene mayor amor que este, que ponga alguno su vida por sus amigos.
No hay amor más grande que dar la vida por los amigos.
Mas Dios encarece su caridad para con nosotros, porque siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
Dios no esperó a que fuéramos dignos de amor: Cristo murió por nosotros siendo aún pecadores.