Cuando pasares por las aguas, yo seré contigo; y por los ríos, no te anegarán. Cuando pasares por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.
No promete que evitarás las aguas, sino que Dios estará contigo en ellas.
El sufrimiento presente es real, pero no se compara con lo que Dios revelará.
Porque tengo por cierto que lo que en este tiempo se padece, no es de comparar con la gloria venidera que en nosotros ha de ser manifestada.
El sufrimiento presente es real, pero no se compara con lo que Dios revelará.
RV 190915Porque no habéis recibido el espíritu de servidumbre para estar otra vez en temor; mas habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos, Abba, Padre. 16Porque el mismo Espíritu da testimonio a nuestro espíritu que somos hijos de Dios. 17Y si hijos, también herederos; herederos de Dios, y coherederos de Cristo; si empero padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados. 18Porque tengo por cierto que lo que en este tiempo se padece, no es de comparar con la gloria venidera que en nosotros ha de ser manifestada. 19Porque el continuo anhelar de las criaturas espera la manifestación de los hijos de Dios. 20Porque las criaturas sujetas fueron a vanidad, no de grado, mas por causa del que las sujetó con esperanza, 21Que también las mismas criaturas serán libradas de la servidumbre de corrupción en la libertad gloriosa de los hijos de Dios.
La carta más completa de Pablo sobre la gracia, la fe y la vida en el Espíritu, escrita a la iglesia en Roma.
Cuando pasares por las aguas, yo seré contigo; y por los ríos, no te anegarán. Cuando pasares por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.
No promete que evitarás las aguas, sino que Dios estará contigo en ellas.
Estando atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperamos; Perseguidos, mas no desamparados; abatidos, mas no perecemos;
Atribulados en todo, mas no angustiados. Derribados, pero no destruidos.
Y no sólo esto, mas aun nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; Y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza;
El sufrimiento no se desperdicia: produce paciencia, carácter y esperanza.
Mas el Dios de toda gracia, que nos ha llamado a su gloria eterna por Jesucristo, después que hubiereis un poco de tiempo padecido, él mismo os perfeccione, confirme, corrobore y establezca.
Después de un poco de sufrimiento, Dios mismo te perfeccionará, afirmará y fortalecerá.
Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando cayereis en diversas tentaciones; Sabiendo que la prueba de vuestra fe obra paciencia. Mas tenga la paciencia perfecta su obra, para que seáis perfectos y cabales, sin faltar en alguna cosa.
Las pruebas prueban la fe y la hacen completa, sin que falte nada.