Gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración;
Tres hábitos para un tramo difícil: gozarse en la esperanza, ser sufrido en la tribulación, ser constante en la oración.
Porque en esperanza somos salvos; mas la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo? Empero si lo que no vemos esperamos, por paciencia esperamos.
La esperanza es para lo que aún no se ve; por eso esperar no significa que haya fallado: lo esperamos con paciencia.
RV 190921Que también las mismas criaturas serán libradas de la servidumbre de corrupción en la libertad gloriosa de los hijos de Dios. 22Porque sabemos que todas las criaturas gimen a una, y a una están de parto hasta ahora. 23Y no sólo ellas, mas también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, es a saber, la redención de nuestro cuerpo. 24Porque en esperanza somos salvos; mas la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo? 25Empero si lo que no vemos esperamos, por paciencia esperamos. 26Y asimismo también el Espíritu ayuda nuestra flaqueza: porque qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos; sino que el mismo Espíritu pide por nosotros con gemidos indecibles. 27Mas el que escudriña los corazones, sabe cuál es el intento del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios, demanda por los santos. 28Y sabemos que a los que a Dios aman, todas las cosas les ayudan a bien, es a saber, a los que conforme al propósito son llamados.
La carta más completa de Pablo sobre la gracia, la fe y la vida en el Espíritu, escrita a la iglesia en Roma.
Gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración;
Tres hábitos para un tramo difícil: gozarse en la esperanza, ser sufrido en la tribulación, ser constante en la oración.
Es pues la fe la sustancia de las cosas que se esperan, la demostración de las cosas que no se ven.
La fe da sustancia a lo que esperas, incluso antes de poder verlo.
Porque lo que al presente es momentáneo y leve de nuestra tribulación, nos obra un sobremanera alto y eterno peso de gloria; No mirando nosotros a las cosas que se ven, sino a las que no se ven: porque las cosas que se ven son temporales, mas las que no se ven son eternas.
Pablo, azotado y náufrago, llama leve a su tribulación solo al lado de la gloria que viene. Tu dolor es real, pero no pesa más que la gloria que viene, ni tiene la última palabra.