Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
Pablo aprendió que en abundancia o en necesidad, Cristo da la fuerza para lo que venga.
Dios es amparo y pronto auxilio, ahora mismo, en esta angustia.
DIOS es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
Dios es amparo y pronto auxilio, ahora mismo, en esta angustia.
RV 19091DIOS es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. 2Por tanto no temeremos aunque la tierra sea removida; aunque se traspasen los montes al corazón de la mar. 3Bramarán, turbaránse sus aguas; temblarán los montes a causa de su braveza. (Selah.) 4Del río sus conductos alegrarán la ciudad de Dios, el santuario de las tiendas del Altísimo.
El libro de oración de Israel: cantos de confianza, lamento, gratitud y alabanza, muchos de David.
Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
Pablo aprendió que en abundancia o en necesidad, Cristo da la fuerza para lo que venga.
Mas los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán las alas como águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.
Esperar en el Señor renueva las fuerzas: correrás y no te cansarás.
El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.
Cuando ya no te queda nada, Dios da fuerzas al cansado.
Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente: no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios será contigo en donde quiera que fueres.
El valor es posible porque Dios va contigo dondequiera que vayas.
Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi potencia en la flaqueza se perfecciona. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis flaquezas, porque habite en mí la potencia de Cristo.
Tu debilidad es el lugar donde la gracia y el poder de Dios se ven con más claridad.