Porque lo que al presente es momentáneo y leve de nuestra tribulación, nos obra un sobremanera alto y eterno peso de gloria; No mirando nosotros a las cosas que se ven, sino a las que no se ven: porque las cosas que se ven son temporales, mas las que no se ven son eternas.
Pablo, azotado y náufrago, llama leve a su tribulación solo al lado de la gloria que viene. Tu dolor es real, pero no pesa más que la gloria que viene, ni tiene la última palabra.