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1 Corintios 15:55-57

1 Corintios 15:55-57
¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿dónde, oh sepulcro, tu victoria? Ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y la potencia del pecado, la ley. Mas a Dios gracias, que nos da la victoria por el Señor nuestro Jesucristo.

La muerte ha perdido su aguijón, porque Dios nos da la victoria por medio de Jesucristo.

RV 1909

1 Corintios 15:55-57 en contexto

52En un momento, en un abrir de ojo, a la final trompeta; porque será tocada la trompeta, y los muertos serán levantados sin corrupción, y nosotros seremos transformados. 53Porque es menester que esto corruptible sea vestido de incorrupción, y esto mortal sea vestido de inmortalidad. 54Y cuando esto corruptible fuere vestido de incorrupción, y esto mortal fuere vestido de inmortalidad, entonces se efectuará la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte con victoria. 55¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿dónde, oh sepulcro, tu victoria? 56Ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y la potencia del pecado, la ley. 57Mas a Dios gracias, que nos da la victoria por el Señor nuestro Jesucristo. 58Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es vano.

Pablo escribe a una iglesia dividida sobre la unidad, el amor y la resurrección.

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Versículos relacionados

2 Corintios 5:8
Mas confiamos, y más quisiéramos partir del cuerpo, y estar presentes al Señor.

Pablo prefería partir del cuerpo y estar presente con el Señor.

Salmos 23:1-3
Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará yacer: junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; guiaráme por sendas de justicia por amor de su nombre.

El Señor es un pastor que provee, da descanso y restaura tu alma.

Salmos 116:15
Estimada es en los ojos de Jehová la muerte de sus santos.

La muerte de los Suyos nunca es poca cosa para Dios: es de gran valor ante Sus ojos.

1 Tesalonicenses 4:13-14
Tampoco, hermanos, queremos que ignoréis acerca de los que duermen, que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con él a los que durmieron en Jesús.

Los cristianos también lloran, pero con esperanza: los que mueren en Jesús estarán con Él.