Desea, y nada alcanza el alma del perezoso: mas el alma de los diligentes será engordada.
Desear no es lo mismo que hacer: el diligente es el que queda saciado.
Porque somos hechura suya, criados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó para que anduviésemos en ellas.
Eres hechura de Dios, creado en Cristo para buenas obras que Él preparó de antemano.
RV 19097Para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. 8Porque por gracia sois salvos por la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios: 9No por obras, para que nadie se gloríe. 10Porque somos hechura suya, criados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó para que anduviésemos en ellas. 11Por tanto, acordaos que en otro tiempo vosotros los Gentiles en la carne, que erais llamados incircuncisión por la que se llama circuncisión, hecha con mano en la carne; 12Que en aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la república de Israel, y extranjeros a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. 13Mas ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.
Una carta sobre quiénes somos en Cristo y cómo eso transforma nuestras relaciones.
Desea, y nada alcanza el alma del perezoso: mas el alma de los diligentes será engordada.
Desear no es lo mismo que hacer: el diligente es el que queda saciado.
Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es vano.
Porque Cristo resucitó, nada de lo que haces para el Señor se pierde: tu trabajo en el Señor no es vano.
En toda labor hay fruto: mas la palabra de los labios solamente empobrece.
Todo trabajo honesto da fruto; las palabras solas empobrecen.
Jehová te bendiga, y te guarde: Haga resplandecer Jehová su rostro sobre ti, y haya de ti misericordia: Jehová alce a ti su rostro, y ponga en ti paz.
La bendición sacerdotal: el Señor te bendiga, te guarde y te dé paz.
Ninguno tenga en poco tu juventud; pero sé ejemplo de los fieles en palabra, en conversación, en caridad, en espíritu, en fe, en limpieza.
Que nadie te menosprecie por ser joven. Sé ejemplo.