Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz creyendo, para que abundéis en esperanza por la virtud del Espíritu Santo.
Dios es llamado el Dios de esperanza. Te llena de gozo y paz mientras confías en Él.
Escrito después de una catástrofe: las misericordias de Dios no se agotan. Son nuevas cada mañana.
Es por la misericordia de Jehová que no somos consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.
Escrito después de una catástrofe: las misericordias de Dios no se agotan. Son nuevas cada mañana.
RV 190919Acuérdate de mi aflicción y de mi abatimiento, del ajenjo y de la hiel. 20Tendrálo aún en memoria mi alma, porque en mí está humillada. 21Esto reduciré a mi corazón, por lo cual esperaré. 22Es por la misericordia de Jehová que no somos consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. 23Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad. 24Mi parte es Jehová, dijo mi alma; por tanto en él esperaré. 25Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le buscare. 26Bueno es esperar callando en la salud de Jehová.
Cinco poemas de duelo por una Jerusalén destruida, con la esperanza en su centro.
Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz creyendo, para que abundéis en esperanza por la virtud del Espíritu Santo.
Dios es llamado el Dios de esperanza. Te llena de gozo y paz mientras confías en Él.
Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.
Dicho a un pueblo en el exilio: los pensamientos de Dios hacia ti son de paz y de un futuro con esperanza.
Mas los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán las alas como águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.
Esperar en el Señor renueva las fuerzas: correrás y no te cansarás.
Y sabemos que a los que a Dios aman, todas las cosas les ayudan a bien, es a saber, a los que conforme al propósito son llamados.
No todo es bueno, pero Dios obra en todas las cosas para bien de los que le aman.
Es pues la fe la sustancia de las cosas que se esperan, la demostración de las cosas que no se ven.
La fe da sustancia a lo que esperas, incluso antes de poder verlo.