Porque tú poseiste mis riñones; cubrísteme en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras: estoy maravillado, y mi alma lo conoce mucho.
Cada vida es formada por Dios: hecha de manera formidable y maravillosa.
Las palabras de Ana sobre su bebé: por este niño oraba.
Por este niño oraba, y Jehová me dió lo que le pedí.
Las palabras de Ana sobre su bebé: por este niño oraba.
RV 190924Y después que lo hubo destetado, llevólo consigo, con tres becerros, y un epha de harina, y una vasija de vino, y trájolo a la casa de Jehová en Silo: y el niño era pequeño. 25Y matando el becerro, trajeron el niño a Eli. 26Y ella dijo: ¡Oh, señor mío! vive tu alma, señor mío, yo soy aquella mujer que estuvo aquí junto a ti orando a Jehová. 27Por este niño oraba, y Jehová me dió lo que le pedí. 28Yo pues le vuelvo también a Jehová: todos los días que viviere, será de Jehová. Y adoró allí a Jehová.
Comienza con la oración de Ana por un hijo y sigue a Israel hasta sus primeros reyes.
Porque tú poseiste mis riñones; cubrísteme en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras: estoy maravillado, y mi alma lo conoce mucho.
Cada vida es formada por Dios: hecha de manera formidable y maravillosa.
He aquí, heredad de Jehová son los hijos: cosa de estima el fruto del vientre.
Los hijos son herencia del Señor, un regalo y una recompensa.
Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que salieses de la matriz te santifiqué, te dí por profeta a las gentes.
Antes de que fueras formado, Dios ya te conocía.
Jehová te bendiga, y te guarde: Haga resplandecer Jehová su rostro sobre ti, y haya de ti misericordia: Jehová alce a ti su rostro, y ponga en ti paz.
La bendición sacerdotal: el Señor te bendiga, te guarde y te dé paz.
Y Jesús dijo: Dejad a los niños, y no les impidáis de venir a mí; porque de los tales es el reino de los cielos.
Jesús recibe a los niños: de los tales es el reino de los cielos.