He aquí, heredad de Jehová son los hijos: cosa de estima el fruto del vientre.
Los hijos son herencia del Señor, un regalo y una recompensa.
Cada vida es formada por Dios: hecha de manera formidable y maravillosa.
Porque tú poseiste mis riñones; cubrísteme en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras: estoy maravillado, y mi alma lo conoce mucho.
Cada vida es formada por Dios: hecha de manera formidable y maravillosa.
RV 190910Aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra. 11Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; aun la noche resplandecerá tocante a mí. 12Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día: lo mismo te son las tinieblas que la luz. 13Porque tú poseiste mis riñones; cubrísteme en el vientre de mi madre. 14Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras: estoy maravillado, y mi alma lo conoce mucho. 15No fué encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fuí formado, y compaginado en lo más bajo de la tierra. 16Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas. 17Así que ¡cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡cuán multiplicadas son sus cuentas!
El libro de oración de Israel: cantos de confianza, lamento, gratitud y alabanza, muchos de David.
He aquí, heredad de Jehová son los hijos: cosa de estima el fruto del vientre.
Los hijos son herencia del Señor, un regalo y una recompensa.
Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que salieses de la matriz te santifiqué, te dí por profeta a las gentes.
Antes de que fueras formado, Dios ya te conocía.
Por este niño oraba, y Jehová me dió lo que le pedí.
Las palabras de Ana sobre su bebé: por este niño oraba.
Jehová te bendiga, y te guarde: Haga resplandecer Jehová su rostro sobre ti, y haya de ti misericordia: Jehová alce a ti su rostro, y ponga en ti paz.
La bendición sacerdotal: el Señor te bendiga, te guarde y te dé paz.
Y Jesús dijo: Dejad a los niños, y no les impidáis de venir a mí; porque de los tales es el reino de los cielos.
Jesús recibe a los niños: de los tales es el reino de los cielos.