Y si alguno prevaleciere contra el uno, dos estarán contra él; y cordón de tres dobleces no presto se rompe.
El cordón de tres dobleces no se rompe pronto: dos personas unidas por Dios.
La humildad, la mansedumbre y la paciencia guardan el vínculo de la paz.
Con toda humildad y mansedumbre, con paciencia soportando los unos a los otros en amor; Solícitos a guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.
La humildad, la mansedumbre y la paciencia guardan el vínculo de la paz.
RV 19091Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que sois llamados; 2Con toda humildad y mansedumbre, con paciencia soportando los unos a los otros en amor; 3Solícitos a guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz. 4Un cuerpo, y un Espíritu; como sois también llamados a una misma esperanza de vuestra vocación: 5Un Señor, una fe, un bautismo, 6Un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todas las cosas, y por todas las cosas, y en todos vosotros.
Una carta sobre quiénes somos en Cristo y cómo eso transforma nuestras relaciones.
Y si alguno prevaleciere contra el uno, dos estarán contra él; y cordón de tres dobleces no presto se rompe.
El cordón de tres dobleces no se rompe pronto: dos personas unidas por Dios.
Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y allegarse ha a su mujer, y serán una sola carne.
El matrimonio desde el principio: dos personas dejan, se unen y son una sola carne.
Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella,
El amor en el matrimonio según Cristo: un amor que se entrega por el otro.
Y sobre todas estas cosas vestíos de caridad, la cual es el vínculo de la perfección.
El amor es lo que une todas las demás virtudes.
Pues lo que Dios juntó, no lo aparte el hombre.
Lo que Dios juntó, no lo aparte el hombre.