Con toda humildad y mansedumbre, con paciencia soportando los unos a los otros en amor; Solícitos a guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.
La humildad, la mansedumbre y la paciencia guardan el vínculo de la paz.
El amor en el matrimonio según Cristo: un amor que se entrega por el otro.
Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella,
El amor en el matrimonio según Cristo: un amor que se entrega por el otro.
RV 190922Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor. 23Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia; y él es el que da la salud al cuerpo. 24Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. 25Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, 26Para santificarla limpiándola en el lavacro del agua por la palabra, 27Para presentársela gloriosa para sí, una iglesia que no tuviese mancha ni arruga, ni cosa semejante; sino que fuese santa y sin mancha. 28Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama.
Una carta sobre quiénes somos en Cristo y cómo eso transforma nuestras relaciones.
Con toda humildad y mansedumbre, con paciencia soportando los unos a los otros en amor; Solícitos a guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.
La humildad, la mansedumbre y la paciencia guardan el vínculo de la paz.
Y si alguno prevaleciere contra el uno, dos estarán contra él; y cordón de tres dobleces no presto se rompe.
El cordón de tres dobleces no se rompe pronto: dos personas unidas por Dios.
Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y allegarse ha a su mujer, y serán una sola carne.
El matrimonio desde el principio: dos personas dejan, se unen y son una sola carne.
Y sobre todas estas cosas vestíos de caridad, la cual es el vínculo de la perfección.
El amor es lo que une todas las demás virtudes.
Pues lo que Dios juntó, no lo aparte el hombre.
Lo que Dios juntó, no lo aparte el hombre.