Con toda humildad y mansedumbre, con paciencia soportando los unos a los otros en amor; Solícitos a guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.
La humildad, la mansedumbre y la paciencia guardan el vínculo de la paz.
Lo que Dios juntó, no lo aparte el hombre.
Pues lo que Dios juntó, no lo aparte el hombre.
Lo que Dios juntó, no lo aparte el hombre.
RV 19096Pero al principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios. 7Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se juntará a su mujer. 8Y los que eran dos, serán hechos una carne: así que no son más dos, sino una carne. 9Pues lo que Dios juntó, no lo aparte el hombre. 10Y en casa volvieron los discípulos a preguntarle de lo mismo. 11Y les dice: Cualquiera que repudiare a su mujer, y se casare con otra, comete adulterio contra ella: 12Y si la mujer repudiare a su marido y se casare con otro, comete adulterio.
El relato más breve y ágil de la vida, muerte y resurrección de Jesús.
Con toda humildad y mansedumbre, con paciencia soportando los unos a los otros en amor; Solícitos a guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.
La humildad, la mansedumbre y la paciencia guardan el vínculo de la paz.
Y si alguno prevaleciere contra el uno, dos estarán contra él; y cordón de tres dobleces no presto se rompe.
El cordón de tres dobleces no se rompe pronto: dos personas unidas por Dios.
Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y allegarse ha a su mujer, y serán una sola carne.
El matrimonio desde el principio: dos personas dejan, se unen y son una sola carne.
Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella,
El amor en el matrimonio según Cristo: un amor que se entrega por el otro.
Y sobre todas estas cosas vestíos de caridad, la cual es el vínculo de la perfección.
El amor es lo que une todas las demás virtudes.