Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente: no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios será contigo en donde quiera que fueres.
Dios te manda ser valiente porque Él va contigo dondequiera que vayas.
El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los mancebos se fatigan y se cansan, los mozos flaquean y caen: Mas los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán las alas como águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.
Dios da esfuerzo al cansado, y los que esperan en Él tendrán nuevas fuerzas: correrán y no se cansarán.
RV 1909La promesa es para quienes ya no pueden más. En la Reina-Valera 1909, “esfuerzo” significa fuerza, vigor, y la frase “al que no tiene ningunas” se refiere a quien se ha quedado sin fuerzas. Los “mancebos” y los “mozos” son los jóvenes: hasta ellos se cansan y caen. Esperar a Jehová no es quedarse de brazos cruzados, sino confiar en Dios y apoyarse en él con esperanza. Las imágenes van bajando: volar como águilas, correr, y al final simplemente caminar sin fatigarse. Quizá esa última sea la más valiosa, porque casi toda la vida se camina.
Isaías 40 abre una nueva parte del libro, dirigida a un pueblo que se sentía olvidado. Muchos estudiosos relacionan los capítulos 40 al 55 con los judíos exiliados en Babilonia; la tradición lee todo el libro bajo el nombre del profeta Isaías. Justo antes, el pueblo se queja: “Mi camino es escondido de Jehová”. La respuesta señala las estrellas, cada una llamada por su nombre, y a un Creador que no se cansa ni se fatiga. El Dios incansable da fuerzas al cansado.
Corredores, cuidadores, estudiantes, personas con enfermedades largas o simplemente agotadas se reconocen aquí. Vale la pena notar lo que el pasaje admite: incluso los jóvenes se fatigan. Por eso no promete que nunca te cansarás, ni es una promesa médica. El cansancio no es señal de poca fe. La esperanza es que la fuerza se puede recibir de nuevo, día a día, de alguien que nunca se agota.
Puedes leer también 2 Corintios 4:16 y Mateo 11:28.
26Levantad en alto vuestros ojos, y mirad quién crió estas cosas: él saca por cuenta su ejército: a todas llama por sus nombres; ninguna faltará: tal es la grandeza de su fuerza, y su poder y virtud. 27¿Por qué dices, oh Jacob, y hablas tú, Israel: Mi camino es escondido de Jehová, y de mi Dios pasó mi juicio? 28¿No has sabido, no has oído que el Dios del siglo es Jehová, el cual crió los términos de la tierra? No se trabaja, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance. 29El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. 30Los mancebos se fatigan y se cansan, los mozos flaquean y caen: 31Mas los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán las alas como águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.
Un profeta que habla a Israel en crisis, lleno de promesas de consuelo y de un Salvador que viene.
Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente: no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios será contigo en donde quiera que fueres.
Dios te manda ser valiente porque Él va contigo dondequiera que vayas.
Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
Pablo aprendió que en abundancia o en necesidad, Cristo da la fuerza para lo que venga.
Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi potencia en la flaqueza se perfecciona. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis flaquezas, porque habite en mí la potencia de Cristo.
Tu debilidad es el lugar donde la gracia y el poder de Dios se ven con más claridad.