Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
Pablo aprendió que en abundancia o en necesidad, Cristo da la fuerza para lo que venga.
El valor es posible porque Dios va contigo dondequiera que vayas.
Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente: no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios será contigo en donde quiera que fueres.
El valor es posible porque Dios va contigo dondequiera que vayas.
RV 19096Esfuérzate y sé valiente: porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra, de la cual juré a sus padres que la daría a ellos. 7Solamente te esfuerces, y seas muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó: no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendieres. 8El libro de aquesta ley nunca se apartará de tu boca: antes de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito: porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. 9Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente: no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios será contigo en donde quiera que fueres. 10Y Josué mandó a los oficiales del pueblo, diciendo: 11Pasad por medio del campo, y mandad al pueblo, diciendo: Preveníos de comida; porque dentro de tres días pasaréis el Jordán, para que entréis a poseer la tierra que Jehová vuestro Dios os da para que la poseáis. 12También habló Josué a los Rubenitas y Gaditas, y a la media tribu de Manasés, diciendo:
Josué sucede a Moisés y guía a Israel a la tierra que Dios prometió.
Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
Pablo aprendió que en abundancia o en necesidad, Cristo da la fuerza para lo que venga.
Mas los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán las alas como águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.
Esperar en el Señor renueva las fuerzas: correrás y no te cansarás.
El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.
Cuando ya no te queda nada, Dios da fuerzas al cansado.
Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi potencia en la flaqueza se perfecciona. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis flaquezas, porque habite en mí la potencia de Cristo.
Tu debilidad es el lugar donde la gracia y el poder de Dios se ven con más claridad.
Jehová es mi fortaleza y mi escudo: en él esperó mi corazón, y fuí ayudado; por lo que se gozó mi corazón, y con mi canción le alabaré.
El Señor es fortaleza y escudo. La confianza se vuelve ayuda, y la ayuda un canto.