Dícele Jesús: Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?
Dicho junto a una tumba: en Jesús, la muerte no es el final de la historia.
Jesús consuela a Sus amigos antes de partir: hay un lugar preparado para ti.
No se turbe vuestro corazón: creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay: de otra manera os lo hubiera dicho: voy, pues, a preparar lugar para vosotros.
Jesús consuela a Sus amigos antes de partir: hay un lugar preparado para ti.
RV 19091No se turbe vuestro corazón: creéis en Dios, creed también en mí. 2En la casa de mi Padre muchas moradas hay: de otra manera os lo hubiera dicho: voy, pues, a preparar lugar para vosotros. 3Y si me fuere, y os aparejare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo: para que donde yo estoy, vosotros también estéis. 4Y sabéis a dónde yo voy; y sabéis el camino. 5Dícele Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas: ¿cómo, pues, podemos saber el camino?
Escrito por un amigo cercano de Jesús para que los lectores crean y tengan vida en Su nombre.
Dícele Jesús: Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?
Dicho junto a una tumba: en Jesús, la muerte no es el final de la historia.
Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo: tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
Aun en el valle de sombra de muerte, no estás solo.
Y limpiará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y la muerte no será más; y no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor: porque las primeras cosas son pasadas.
La promesa de un día sin lágrimas, sin muerte, sin llanto y sin dolor.
Mas confiamos, y más quisiéramos partir del cuerpo, y estar presentes al Señor.
Estar ausente del cuerpo es estar presente con el Señor.
Estimada es en los ojos de Jehová la muerte de sus santos.
Estimada es a los ojos del Señor la muerte de Sus santos.