Tiempo de llorar, y tiempo de reir; tiempo de endechar, y tiempo de bailar;
Hay tiempo de llorar y tiempo de endechar. El duelo tiene su lugar en el mundo de Dios, y no es falta de fe.
No se turbe vuestro corazón: creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay: de otra manera os lo hubiera dicho: voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere, y os aparejare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo: para que donde yo estoy, vosotros también estéis.
Jesús consuela a Sus amigos antes de partir: hay un lugar preparado para ti, y Él vendrá otra vez para llevarte consigo.
RV 19091No se turbe vuestro corazón: creéis en Dios, creed también en mí. 2En la casa de mi Padre muchas moradas hay: de otra manera os lo hubiera dicho: voy, pues, a preparar lugar para vosotros. 3Y si me fuere, y os aparejare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo: para que donde yo estoy, vosotros también estéis. 4Y sabéis a dónde yo voy; y sabéis el camino. 5Dícele Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas: ¿cómo, pues, podemos saber el camino? 6Jesús le dice: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida: nadie viene al Padre, sino por mí.
Escrito por un amigo cercano de Jesús para que los lectores crean y tengan vida en Su nombre.
Tiempo de llorar, y tiempo de reir; tiempo de endechar, y tiempo de bailar;
Hay tiempo de llorar y tiempo de endechar. El duelo tiene su lugar en el mundo de Dios, y no es falta de fe.
Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.
Jesús llama a los cansados y agobiados a venir a Él: Su yugo es fácil y ligera Su carga.
Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo: tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
Aun en el valle de sombra de muerte, no estás solo.
Dícele Jesús: Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?
Dicho a una hermana en duelo, camino a la tumba de su hermano: en Jesús, la muerte no es el final de la historia.
Y limpiará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y la muerte no será más; y no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor: porque las primeras cosas son pasadas.
La promesa de un día sin lágrimas, sin muerte, sin llanto y sin dolor.