Sobrellevad los unos las cargas de los otros; y cumplid así la ley de Cristo.
Llevar las cargas unos de otros es cumplir la ley de Cristo: las cargas se comparten, no se llevan a solas.
Por tanto, si tu hermano pecare contra ti, ve, y redargúyele entre ti y él solo: si te oyere, has ganado a tu hermano.
Cuando alguien te ofende, ve primero a hablar a solas con esa persona. La meta es ganar a tu hermano, no la discusión.
RV 190912¿Qué os parece? Si tuviese algún hombre cien ovejas, y se descarriase una de ellas, ¿no iría por los montes, dejadas las noventa y nueve, a buscar la que se había descarriado? 13Y si aconteciese hallarla, de cierto os digo, que más se goza de aquélla, que de las noventa y nueve que no se descarriaron. 14Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños. 15Por tanto, si tu hermano pecare contra ti, ve, y redargúyele entre ti y él solo: si te oyere, has ganado a tu hermano. 16Mas si no te oyere, toma aún contigo uno o dos, para que en boca de dos o de tres testigos conste toda palabra. 17Y si no oyere a ellos, dilo a la iglesia: y si no oyere a la iglesia, tenle por étnico y publicano. 18De cierto os digo que todo lo que ligareis en la tierra, será ligado en el cielo; y todo lo que desatareis en la tierra, será desatado en el cielo.
El Evangelio escrito para lectores judíos: la vida y enseñanza de Jesús, incluido el Sermón del Monte.
Sobrellevad los unos las cargas de los otros; y cumplid así la ley de Cristo.
Llevar las cargas unos de otros es cumplir la ley de Cristo: las cargas se comparten, no se llevan a solas.
La cordura del hombre detiene su furor; y su honra es disimular la ofensa.
La cordura detiene el enojo, y pasar por alto una ofensa es una forma de honra.
Hierro con hierro se aguza; y el hombre aguza el rostro de su amigo.
Como el hierro afila el hierro, los buenos amigos se hacen mejores unos a otros.
Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero: mas ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante. También si dos durmieren juntos, se calentarán; mas ¿cómo se calentará uno solo? Y si alguno prevaleciere contra el uno, dos estarán contra él; y cordón de tres dobleces no presto se rompe.
El Predicador alaba la compañía: mejores son dos que uno, se levantan el uno al otro, y cordón de tres dobleces no presto se rompe. Muchas parejas ven a Dios en el tercer hilo.