Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
Dios es amparo y pronto auxilio, ahora mismo, en esta angustia.
Busqué a Jehová, y él me oyó, y libróme de todos mis temores.
El testimonio de David en un tiempo de miedo: buscó al Señor, y el Señor le respondió y lo libró de todos sus temores.
RV 19091Bendeciré a Jehová en todo tiempo; su alabanza será siempre en mi boca. 2En Jehová se gloriará mi alma: oiránlo los mansos, y se alegrarán. 3Engrandeced a Jehová conmigo, y ensalcemos su nombre a una. 4Busqué a Jehová, y él me oyó, y libróme de todos mis temores. 5A él miraron y fueron alumbrados: y sus rostros no se avergonzaron. 6Este pobre clamó, y oyóle Jehová, y librólo de todas sus angustias. 7El ángel de Jehová acampa en derredor de los que le temen, y los defiende.
El libro de oración de Israel: cantos de confianza, lamento, gratitud y alabanza, muchos de David.
Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
Dios es amparo y pronto auxilio, ahora mismo, en esta angustia.
Así que, no os congojéis por el día de mañana; que el día de mañana traerá su fatiga: basta al día su afán.
Jesús te invita a cargar solo con el día de hoy. Los afanes de mañana pueden esperar a mañana.
El cuidado congojoso en el corazón del hombre, lo abate; mas la buena palabra lo alegra.
La congoja abate el corazón, y una buena palabra lo vuelve a alegrar.
En la multitud de mis pensamientos dentro de mí, tus consolaciones alegraban mi alma.
Cuando los pensamientos se multiplican dentro de ti, el consuelo de Dios todavía trae alegría.