Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.
Dicho a un pueblo en el exilio: los pensamientos de Dios hacia ti son de paz y de un futuro con esperanza.
Deléitate en el Señor, y Él te concederá las peticiones de tu corazón.
Pon asimismo tu delicia en Jehová, y él te dará las peticiones de tu corazón.
Deléitate en el Señor, y Él te concederá las peticiones de tu corazón.
RV 19091NO te impacientes a causa de los malignos, ni tengas envidia de los que hacen iniquidad. 2Porque como hierba serán presto cortados, y decaerán como verdor de renuevo. 3Espera en Jehová, y haz bien; vivirás en la tierra, y en verdad serás alimentado. 4Pon asimismo tu delicia en Jehová, y él te dará las peticiones de tu corazón. 5Encomienda a Jehová tu camino, y espera en él; y él hará. 6Y exhibirá tu justicia como la luz, y tus derechos como el medio día. 7Calla a Jehová, y espera en él: no te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades.
El libro de oración de Israel: cantos de confianza, lamento, gratitud y alabanza, muchos de David.
Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.
Dicho a un pueblo en el exilio: los pensamientos de Dios hacia ti son de paz y de un futuro con esperanza.
Encomienda a Jehová tus obras, y tus pensamientos serán afirmados.
Encomienda al Señor tus obras, y tus pensamientos serán afirmados.
Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente: no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios será contigo en donde quiera que fueres.
El valor es posible porque Dios va contigo dondequiera que vayas.
Estando confiado de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo;
Dios termina lo que empieza. La buena obra en ti será perfeccionada.
Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no estribes en tu prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.
Apóyate en Dios y no en tu propia prudencia, y Él enderezará tu camino.