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1 Corintios 15:55

Por la resurrección, la muerte ha perdido su aguijón.

1 Corintios 15:55
¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿dónde, oh sepulcro, tu victoria?

Por la resurrección, la muerte ha perdido su aguijón.

RV 1909

1 Corintios 15:55 en contexto

52En un momento, en un abrir de ojo, a la final trompeta; porque será tocada la trompeta, y los muertos serán levantados sin corrupción, y nosotros seremos transformados. 53Porque es menester que esto corruptible sea vestido de incorrupción, y esto mortal sea vestido de inmortalidad. 54Y cuando esto corruptible fuere vestido de incorrupción, y esto mortal fuere vestido de inmortalidad, entonces se efectuará la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte con victoria. 55¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿dónde, oh sepulcro, tu victoria? 56Ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y la potencia del pecado, la ley. 57Mas a Dios gracias, que nos da la victoria por el Señor nuestro Jesucristo. 58Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es vano.

Pablo escribe a una iglesia dividida sobre la unidad, el amor y la resurrección.

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Versículos relacionados

Juan 11:25-26
Dícele Jesús: Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?

Dicho junto a una tumba: en Jesús, la muerte no es el final de la historia.

Juan 14:1-2
No se turbe vuestro corazón: creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay: de otra manera os lo hubiera dicho: voy, pues, a preparar lugar para vosotros.

Jesús consuela a Sus amigos antes de partir: hay un lugar preparado para ti.

Salmos 23:4
Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo: tu vara y tu cayado me infundirán aliento.

Aun en el valle de sombra de muerte, no estás solo.

Apocalipsis 21:4
Y limpiará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y la muerte no será más; y no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor: porque las primeras cosas son pasadas.

La promesa de un día sin lágrimas, sin muerte, sin llanto y sin dolor.

2 Corintios 5:8
Mas confiamos, y más quisiéramos partir del cuerpo, y estar presentes al Señor.

Estar ausente del cuerpo es estar presente con el Señor.