Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salvará a los contritos de espíritu.
Dios no está lejos de un corazón quebrantado. Se acerca a él.
Dios nos consuela en toda tribulación, y ese consuelo un día podrá ayudar a otros.
Bendito sea el Dios y Padre del Señor Jesucristo, el Padre de misericordias, y el Dios de toda consolación, El cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquiera angustia, con la consolación con que nosotros somos consolados de Dios.
Dios nos consuela en toda tribulación, y ese consuelo un día podrá ayudar a otros.
RV 19091Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y Timoteo el hermano, a la iglesia de Dios que está en Corinto, juntamente con todos los santos que están por toda la Acaya: 2Gracia y paz a vosotros de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesucristo. 3Bendito sea el Dios y Padre del Señor Jesucristo, el Padre de misericordias, y el Dios de toda consolación, 4El cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquiera angustia, con la consolación con que nosotros somos consolados de Dios. 5Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación. 6Mas si somos atribulados, es por vuestra consolación y salud; la cual es obrada en el sufrir las mismas aflicciones que nosotros también padecemos: o si somos consolados, es por vuestra consolación y salud; 7Y nuestra esperanza de vosotros es firme; estando ciertos que como sois compañeros de las aflicciones, así también lo sois de la consolación.
La carta más personal de Pablo, sobre el sufrimiento, la debilidad y el consuelo de Dios.
Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salvará a los contritos de espíritu.
Dios no está lejos de un corazón quebrantado. Se acerca a él.
Bienaventurados los que lloran: porque ellos recibirán consolación.
Jesús llama bienaventurados a los que lloran, porque se les promete consolación.
Y limpiará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y la muerte no será más; y no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor: porque las primeras cosas son pasadas.
La promesa de un día sin lágrimas, sin muerte, sin llanto y sin dolor.
El sana a los quebrantados de corazón, y liga sus heridas.
Dios sana a los quebrantados de corazón y venda sus heridas, una por una.
Dícele Jesús: Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?
Dicho junto a una tumba: en Jesús, la muerte no es el final de la historia.