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Mateo 5:4

Jesús llama bienaventurados a los que lloran, porque se les promete consolación.

Mateo 5:4
Bienaventurados los que lloran: porque ellos recibirán consolación.

Jesús llama bienaventurados a los que lloran, porque se les promete consolación.

RV 1909

Mateo 5:4 en contexto

1Y VIENDO las gentes, subió al monte; y sentándose, se llegaron a él sus discípulos. 2Y abriendo su boca, les enseñaba, diciendo: 3Bienaventurados los pobres en espíritu: porque de ellos es el reino de los cielos. 4Bienaventurados los que lloran: porque ellos recibirán consolación. 5Bienaventurados los mansos: porque ellos recibirán la tierra por heredad. 6Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia: porque ellos serán hartos. 7Bienaventurados los misericordiosos: porque ellos alcanzarán misericordia.

La vida y enseñanza de Jesús, incluido el Sermón del Monte, escrito para lectores judíos.

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Versículos relacionados

Salmos 34:18
Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salvará a los contritos de espíritu.

Dios no está lejos de un corazón quebrantado. Se acerca a él.

Apocalipsis 21:4
Y limpiará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y la muerte no será más; y no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor: porque las primeras cosas son pasadas.

La promesa de un día sin lágrimas, sin muerte, sin llanto y sin dolor.

Salmos 147:3
El sana a los quebrantados de corazón, y liga sus heridas.

Dios sana a los quebrantados de corazón y venda sus heridas, una por una.

Juan 11:25-26
Dícele Jesús: Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?

Dicho junto a una tumba: en Jesús, la muerte no es el final de la historia.

2 Corintios 1:3-4
Bendito sea el Dios y Padre del Señor Jesucristo, el Padre de misericordias, y el Dios de toda consolación, El cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquiera angustia, con la consolación con que nosotros somos consolados de Dios.

Dios nos consuela en toda tribulación, y ese consuelo un día podrá ayudar a otros.