Bienaventurados los que lloran: porque ellos recibirán consolación.
Jesús llama bienaventurados a los que lloran, porque se les promete consolación.
Dios no está lejos de un corazón quebrantado. Se acerca a él.
Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salvará a los contritos de espíritu.
Dios no está lejos de un corazón quebrantado. Se acerca a él.
RV 190915Los ojos de Jehová están sobre los justos, y atentos sus oídos al clamor de ellos. 16La ira de Jehová contra los que mal hacen, para cortar de la tierra la memoria de ellos. 17Clamaron los justos, y Jehová oyó, y librólos de todas sus angustias. 18Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salvará a los contritos de espíritu. 19Muchos son los males del justo; mas de todos ellos lo librará Jehová. 20El guarda todos sus huesos; ni uno de ellos será quebrantado. 21Matará al malo la maldad; y los que aborrecen al justo serán asolados.
El libro de oración de Israel: cantos de confianza, lamento, gratitud y alabanza, muchos de David.
Bienaventurados los que lloran: porque ellos recibirán consolación.
Jesús llama bienaventurados a los que lloran, porque se les promete consolación.
Y limpiará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y la muerte no será más; y no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor: porque las primeras cosas son pasadas.
La promesa de un día sin lágrimas, sin muerte, sin llanto y sin dolor.
El sana a los quebrantados de corazón, y liga sus heridas.
Dios sana a los quebrantados de corazón y venda sus heridas, una por una.
Dícele Jesús: Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?
Dicho junto a una tumba: en Jesús, la muerte no es el final de la historia.
Bendito sea el Dios y Padre del Señor Jesucristo, el Padre de misericordias, y el Dios de toda consolación, El cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquiera angustia, con la consolación con que nosotros somos consolados de Dios.
Dios nos consuela en toda tribulación, y ese consuelo un día podrá ayudar a otros.