Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
Pablo aprendió que en abundancia o en necesidad, Cristo da la fuerza para lo que venga.
Cuando ya no te queda nada, Dios da fuerzas al cansado.
El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.
Cuando ya no te queda nada, Dios da fuerzas al cansado.
RV 190926Levantad en alto vuestros ojos, y mirad quién crió estas cosas: él saca por cuenta su ejército: a todas llama por sus nombres; ninguna faltará: tal es la grandeza de su fuerza, y su poder y virtud. 27¿Por qué dices, oh Jacob, y hablas tú, Israel: Mi camino es escondido de Jehová, y de mi Dios pasó mi juicio? 28¿No has sabido, no has oído que el Dios del siglo es Jehová, el cual crió los términos de la tierra? No se trabaja, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance. 29El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. 30Los mancebos se fatigan y se cansan, los mozos flaquean y caen: 31Mas los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán las alas como águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.
Un profeta que habla a Israel en crisis, lleno de promesas de consuelo y de un Salvador que viene.
Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
Pablo aprendió que en abundancia o en necesidad, Cristo da la fuerza para lo que venga.
Mas los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán las alas como águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.
Esperar en el Señor renueva las fuerzas: correrás y no te cansarás.
Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente: no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios será contigo en donde quiera que fueres.
El valor es posible porque Dios va contigo dondequiera que vayas.
Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi potencia en la flaqueza se perfecciona. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis flaquezas, porque habite en mí la potencia de Cristo.
Tu debilidad es el lugar donde la gracia y el poder de Dios se ven con más claridad.
Jehová es mi fortaleza y mi escudo: en él esperó mi corazón, y fuí ayudado; por lo que se gozó mi corazón, y con mi canción le alabaré.
El Señor es fortaleza y escudo. La confianza se vuelve ayuda, y la ayuda un canto.