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Salmos 56:8

Salmos 56:8
Mis huídas has tú contado: pon mis lágrimas en tu redoma: ¿no están ellas en tu libro?

Ninguna de tus lágrimas se pierde: Dios cuenta tus huidas y recoge tus lágrimas.

RV 1909

Salmos 56:8 en contexto

5Todos los días me contristan mis negocios; contra mí son todos sus pensamientos para mal. 6Reúnense, escóndense, miran ellos atentamente mis pasos, esperando mi vida. 7¿Escaparán ellos por la iniquidad? Oh Dios, derriba en tu furor los pueblos. 8Mis huídas has tú contado: pon mis lágrimas en tu redoma: ¿no están ellas en tu libro? 9Serán luego vueltos atrás mis enemigos el día que yo clamare: en esto conozco que Dios es por mí. 10En Dios alabaré su palabra; en Jehová alabaré su palabra. 11En Dios he confiado: no temeré lo que me hará el hombre.

El libro de oración de Israel: cantos de confianza, lamento, gratitud y alabanza, muchos de David.

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Versículos relacionados

Salmos 46:1
Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.

Dios es amparo y pronto auxilio, ahora mismo, en esta angustia.

Juan 11:25-26
Dícele Jesús: Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?

Dicho a una hermana en duelo, camino a la tumba de su hermano: en Jesús, la muerte no es el final de la historia.

Romanos 8:38-39
Por lo cual estoy cierto que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, Ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Nada en la vida ni en la muerte puede separarte del amor de Dios en Cristo.

2 Corintios 1:3-4
Bendito sea el Dios y Padre del Señor Jesucristo, el Padre de misericordias, y el Dios de toda consolación, El cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquiera angustia, con la consolación con que nosotros somos consolados de Dios.

Dios nos consuela en toda tribulación, y ese consuelo un día podrá ayudar a otros.