Porque tú poseiste mis riñones; cubrísteme en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras: estoy maravillado, y mi alma lo conoce mucho.
Cada vida es formada por Dios: hecha de manera formidable y maravillosa.
Toda buena dádiva y todo don perfecto descienden de lo alto, del Padre de las luces.
Toda buena dádiva y todo don perfecto es de lo alto, que desciende del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.
Toda buena dádiva y todo don perfecto descienden de lo alto, del Padre de las luces.
RV 190914Sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído, y cebado. 15Y la concupiscencia, después que ha concebido, pare el pecado: y el pecado, siendo cumplido, engendra muerte. 16Amados hermanos míos, no erréis. 17Toda buena dádiva y todo don perfecto es de lo alto, que desciende del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación. 18El, de su voluntad nos ha engendrado por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas. 19Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oir, tardío para hablar, tardío para airarse: 20Porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.
Sabiduría práctica para vivir la fe, escrita por el hermano de Jesús.
Porque tú poseiste mis riñones; cubrísteme en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras: estoy maravillado, y mi alma lo conoce mucho.
Cada vida es formada por Dios: hecha de manera formidable y maravillosa.
He aquí, heredad de Jehová son los hijos: cosa de estima el fruto del vientre.
Los hijos son herencia del Señor, un regalo y una recompensa.
Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que salieses de la matriz te santifiqué, te dí por profeta a las gentes.
Antes de que fueras formado, Dios ya te conocía.
Por este niño oraba, y Jehová me dió lo que le pedí.
Las palabras de Ana sobre su bebé: por este niño oraba.
Jehová te bendiga, y te guarde: Haga resplandecer Jehová su rostro sobre ti, y haya de ti misericordia: Jehová alce a ti su rostro, y ponga en ti paz.
La bendición sacerdotal: el Señor te bendiga, te guarde y te dé paz.