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Efesios 6:10

Una fuerza que no depende de ti: fortalécete en el Señor y en el poder de Su fuerza.

Efesios 6:10
Por lo demás, hermanos míos, confortaos en el Señor, y en la potencia de su fortaleza.

Una fuerza que no depende de ti: fortalécete en el Señor y en el poder de Su fuerza.

RV 1909

Efesios 6:10 en contexto

7Sirviendo con buena voluntad, como al Señor, y no a los hombres; 8Sabiendo que el bien que cada uno hiciere, esto recibirá del Señor, sea siervo o sea libre. 9Y vosotros, amos, haced a ellos lo mismo, dejando las amenazas: sabiendo que el Señor de ellos y vuestro está en los cielos, y que no hay acepción de personas con él. 10Por lo demás, hermanos míos, confortaos en el Señor, y en la potencia de su fortaleza. 11Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. 12Porque no tenemos lucha contra sangre y carne; sino contra principados, contra potestades, contra señores del mundo, gobernadores de estas tinieblas, contra malicias espirituales en los aires. 13Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y estar firmes, habiendo acabado todo.

Una carta sobre quiénes somos en Cristo y cómo eso transforma nuestras relaciones.

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Versículos relacionados

Filipenses 4:13
Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Pablo aprendió que en abundancia o en necesidad, Cristo da la fuerza para lo que venga.

Isaías 40:31
Mas los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán las alas como águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.

Esperar en el Señor renueva las fuerzas: correrás y no te cansarás.

Isaías 40:29
El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.

Cuando ya no te queda nada, Dios da fuerzas al cansado.

Josué 1:9
Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente: no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios será contigo en donde quiera que fueres.

El valor es posible porque Dios va contigo dondequiera que vayas.

2 Corintios 12:9
Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi potencia en la flaqueza se perfecciona. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis flaquezas, porque habite en mí la potencia de Cristo.

Tu debilidad es el lugar donde la gracia y el poder de Dios se ven con más claridad.