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Salmos 30:2

Salmos 30:2
Jehová Dios mío, a ti clamé, y me sanaste.

Una oración de gratitud después de sanar: clamé a Ti, y me sanaste.

RV 1909

Salmos 30:2 en contexto

1Glorificarte he, oh Jehová; porque me has ensalzado, y no hiciste a mis enemigos alegrarse de mí. 2Jehová Dios mío, a ti clamé, y me sanaste. 3Oh Jehová, hiciste subir mi alma del sepulcro, dísteme vida, para que no descendiese a la sepultura. 4Cantad a Jehová, vosotros sus santos, y celebrad la memoria de su santidad. 5Porque un momento será su furor; mas en su voluntad está la vida: por la tarde durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría.

El libro de oración de Israel: cantos de confianza, lamento, gratitud y alabanza, muchos de David.

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Versículos relacionados

Isaías 53:5
Mas él herido fué por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados: el castigo de nuestra paz sobre él; y por su llaga fuimos nosotros curados.

El siervo sufriente de Isaías, cumplido en Jesús: Sus heridas traen paz con Dios y sanidad desde la raíz, primero del pecado (1 Pedro 2:24), y al final de toda herida.

Santiago 5:14-15
¿Está alguno enfermo entre vosotros? llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si estuviere en pecados, le serán perdonados.

No cargues la enfermedad solo: llama a los ancianos de la iglesia para que oren por ti y te unjan. A ellos les toca orar y al Señor sanar; una oración sin la respuesta esperada no es un veredicto sobre tu fe.

1 Pedro 2:24
El cual mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros siendo muertos a los pecados, vivamos a la justicia: por la herida del cual habéis sido sanados.

Pedro aplica Isaías 53 a la cruz: Cristo llevó nuestros pecados, y por Su herida fuimos sanados, ante todo del pecado.

2 Corintios 12:9
Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi potencia en la flaqueza se perfecciona. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis flaquezas, porque habite en mí la potencia de Cristo.

Tu debilidad es el lugar donde la gracia y el poder de Dios se ven con más claridad.