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1 Corintios 13:8

1 Corintios 13:8
La caridad nunca deja de ser: mas las profecías se han de acabar, y cesarán las lenguas, y la ciencia ha de ser quitada;

El amor nunca deja de ser. Todo lo demás es para ahora; el amor permanece para siempre.

RV 1909

1 Corintios 13:8 en contexto

5No es injuriosa, no busca lo suyo, no se irrita, no piensa el mal; 6No se huelga de la injusticia, mas se huelga de la verdad; 7Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. 8La caridad nunca deja de ser: mas las profecías se han de acabar, y cesarán las lenguas, y la ciencia ha de ser quitada; 9Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; 10Mas cuando venga lo que es perfecto, entonces lo que es en parte será quitado. 11Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre hecho, dejé lo que era de niño.

Pablo escribe a una iglesia dividida sobre la unidad, el amor y la resurrección.

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Versículos relacionados

1 Corintios 13:12
Ahora vemos por espejo, en obscuridad; mas entonces veremos cara a cara: ahora conozco en parte; mas entonces conoceré como soy conocido.

Ahora vemos solo en parte, como en un espejo opaco; un día veremos cara a cara y conoceremos como somos conocidos.

1 Corintios 13:4-7
La caridad es sufrida, es benigna; la caridad no tiene envidia, la caridad no hace sinrazón, no se ensancha; No es injuriosa, no busca lo suyo, no se irrita, no piensa el mal; No se huelga de la injusticia, mas se huelga de la verdad; Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

El amor descrito en acciones: sufrido, benigno, sin orgullo, que no piensa el mal. Sufrirlo todo nunca es un llamado a quedarse en el daño.

1 Corintios 13:13
Y ahora permanecen la fe, la esperanza, y la caridad, estas tres: empero la mayor de ellas es la caridad.

La fe, la esperanza y el amor permanecen, y el mayor de ellos es el amor.

1 Corintios 13:1-3
Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo caridad, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia; y si tuviese toda la fe, de tal manera que traspasase los montes, y no tengo caridad, nada soy. Y si repartiese toda mi hacienda para dar de comer a pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo caridad, de nada me sirve.

Sin amor, aun los grandes dones y los grandes sacrificios no valen nada.