Honra a tu padre y a tu madre, porque tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.
El mandamiento de honrar a tu padre y a tu madre. Honrar no es obedecer a alguien hasta el daño; a nadie se le pide aceptar el maltrato.
Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos; sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.
Una palabra para los padres: no provoquen a ira a sus hijos, sino críenlos con el cuidado y la enseñanza del Señor.
RV 19091Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres; porque esto es justo. 2Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa, 3Para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra. 4Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos; sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor. 5Siervos, obedeced a vuestros amos según la carne con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo; 6No sirviendo al ojo, como los que agradan a los hombres; sino como siervos de Cristo, haciendo de ánimo la voluntad de Dios; 7Sirviendo con buena voluntad, como al Señor, y no a los hombres;
Una carta sobre quiénes somos en Cristo y cómo eso transforma nuestras relaciones.
Honra a tu padre y a tu madre, porque tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.
El mandamiento de honrar a tu padre y a tu madre. Honrar no es obedecer a alguien hasta el daño; a nadie se le pide aceptar el maltrato.
Aunque mi padre y mi madre me dejaran, Jehová con todo me recogerá.
Aunque los más cercanos te dejen, el Señor te recogerá.
Instruye al niño en su carrera: aun cuando fuere viejo no se apartará de ella.
Un proverbio sobre la fuerza de la enseñanza temprana: sabiduría sobre cómo suele ir la vida, no una garantía sobre cada hijo.
El Dios que hace habitar en familia los solos; que saca a los aprisionados con grillos: mas los rebeldes habitan en sequedad.
Dios hace habitar en familia a los que están solos. Si tu familia te ha fallado, Él te hace lugar entre Su pueblo.