Así también la fe, si no tuviere obras, es muerta en sí misma.
La fe verdadera se nota en cómo vives. Santiago no dice que las obras ganen la salvación, sino que la confianza viva nunca está quieta.
Empero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es menester que el que a Dios se allega, crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.
Acercarse a Dios empieza por confiar en que Él existe y en que premia a los que le buscan.
RV 19093Por la fe entendemos haber sido compuestos los siglos por la palabra de Dios, siendo hecho lo que se ve, de lo que no se veía. 4Por la fe Abel ofreció a Dios mayor sacrificio que Caín, por la cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio a sus presentes; y difunto, aun habla por ella. 5Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios. Y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios. 6Empero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es menester que el que a Dios se allega, crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. 7Por la fe Noé, habiendo recibido respuesta de cosas que aun no se veían, con temor aparejó el arca en que su casa se salvase: por la cual fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que es por la fe. 8Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir por heredad; y salió sin saber dónde iba. 9Por fe habitó en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en cabañas con Isaac y Jacob, herederos juntamente de la misma promesa:
Una carta a creyentes tentados a rendirse, que muestra a Jesús como superior a todo lo anterior.
Así también la fe, si no tuviere obras, es muerta en sí misma.
La fe verdadera se nota en cómo vives. Santiago no dice que las obras ganen la salvación, sino que la confianza viva nunca está quieta.
Y Jesús les dijo: Por vuestra incredulidad; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá: y se pasará: y nada os será imposible.
Fe como un grano de mostaza: lo que importa no es el tamaño de tu fe, sino la grandeza de Dios. No es una regla que diga que la oración sin respuesta es falta de fe.
He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.
Pablo al final de su vida: he peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.
Y dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe.
La oración de los apóstoles la puede hacer cualquiera: auméntanos la fe.