He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.
Pablo al final de su vida: he peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.
Así también la fe, si no tuviere obras, es muerta en sí misma.
La fe verdadera se nota en cómo vives. Santiago no dice que las obras ganen la salvación, sino que la confianza viva nunca está quieta.
RV 190914Hermanos míos, ¿qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? 15Y si el hermano o la hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, 16Y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y hartaos; pero no les diereis las cosas que son necesarias para el cuerpo: ¿qué aprovechará? 17Así también la fe, si no tuviere obras, es muerta en sí misma. 18Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras: muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras. 19Tú crees que Dios es uno; bien haces: también los demonios creen, y tiemblan. 20¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta?
Sabiduría práctica para vivir la fe, atribuida tradicionalmente a Jacobo, “el hermano del Señor” (Gálatas 1:19).
He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.
Pablo al final de su vida: he peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.
Empero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es menester que el que a Dios se allega, crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.
Acercarse a Dios empieza por confiar en que Él existe y en que premia a los que le buscan.
Y Jesús les dijo: Por vuestra incredulidad; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá: y se pasará: y nada os será imposible.
Fe como un grano de mostaza: lo que importa no es el tamaño de tu fe, sino la grandeza de Dios. No es una regla que diga que la oración sin respuesta es falta de fe.