¿Qué Dios como tú, que perdonas la maldad, y olvidas el pecado del resto de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque es amador de misericordia.
No hay Dios como Él: perdona, no guarda Su enojo para siempre y ama la misericordia.
Venid luego, dirá Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos: si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.
Dios invita a Su pueblo a venir y hablar: pecados rojos como la grana pueden quedar blancos como la nieve.
RV 190915Cuando extendiereis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos: asimismo cuando multiplicareis la oración, yo no oiré: llenas están de sangre vuestras manos. 16Lavad, limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de ante mis ojos; dejad de hacer lo malo: 17Aprended a hacer bien; buscad juicio, restituid al agraviado, oid en derecho al huérfano, amparad a la viuda. 18Venid luego, dirá Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos: si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana. 19Si quisiereis y oyereis, comeréis el bien de la tierra: 20Si no quisiereis y fuereis rebeldes, seréis consumidos a espada: porque la boca de Jehová lo ha dicho. 21¿Cómo te has tornado ramera, oh ciudad fiel? Llena estuvo de juicio, en ella habitó equidad; mas ahora, homicidas.
Un profeta que habla a Israel en crisis, lleno de promesas de consuelo y de un Salvador que viene.
¿Qué Dios como tú, que perdonas la maldad, y olvidas el pecado del resto de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque es amador de misericordia.
No hay Dios como Él: perdona, no guarda Su enojo para siempre y ama la misericordia.
Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, y grande en misericordia para con todos los que te invocan.
Dios es bueno y perdonador, grande en misericordia con todos los que le invocan.
Sufriéndoos los unos a los otros, y perdonándoos los unos a los otros si alguno tuviere queja del otro: de la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.
Pablo a una iglesia: sopórtense las faltas y perdónense, como Cristo los perdonó. Perdonar no es lo mismo que aceptar el daño.
Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones.
Cuando Dios perdona, aleja el pecado tanto como está el oriente del occidente.