Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo; porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.
Vive con gozo, ora sin cesar, da gracias en todo: la gratitud es parte de la voluntad de Dios para ti.
Mas tú, cuando oras, éntrate en tu cámara, y cerrada tu puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en secreto, te recompensará en público.
La oración no necesita público: busca un lugar tranquilo, cierra la puerta y habla con tu Padre.
RV 19093Mas cuando tú haces limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha; 4Para que sea tu limosna en secreto: y tu Padre que ve en secreto, él te recompensará en público. 5Y cuando oras, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en las sinagogas, y en los cantones de las calles en pie, para ser vistos de los hombres: de cierto os digo, que ya tienen su pago. 6Mas tú, cuando oras, éntrate en tu cámara, y cerrada tu puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en secreto, te recompensará en público. 7Y orando, no seáis prolijos, como los Gentiles; que piensan que por su parlería serán oídos. 8No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis. 9Vosotros pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.
El Evangelio escrito para lectores judíos: la vida y enseñanza de Jesús, incluido el Sermón del Monte.
Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo; porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.
Vive con gozo, ora sin cesar, da gracias en todo: la gratitud es parte de la voluntad de Dios para ti.
Vosotros pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal: porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.
El Padre Nuestro tal como lo enseñó Jesús. Las palabras finales de alabanza están en la Reina-Valera, pero no en los manuscritos más antiguos, y las Biblias católicas terminan en líbranos del mal.
Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque cualquiera que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se abrirá.
Jesús invita a pedir, buscar y llamar con insistencia. Los versículos que siguen dicen que el Padre da buenas cosas, que no siempre son las que nombramos.
Clama a mí, y te responderé, y te enseñaré cosas grandes y dificultosas que tú no sabes.
Dicho a Jeremías en la cárcel: clama a Dios y Él te responderá y te enseñará cosas que no conoces.