Porque cualquiera que hiciere la voluntad de Dios, éste es mi hermano, y mi hermana, y mi madre.
Jesús llama a todo el que hace la voluntad de Dios Su hermano, Su hermana y Su madre: una familia más amplia que la sangre.
Corona de los viejos son los hijos de los hijos; y la honra de los hijos, sus padres.
Los nietos son la corona de los ancianos, y los hijos se honran en sus padres.
RV 19093El crisol para la plata, y la hornaza para el oro: mas Jehová prueba los corazones. 4El malo está atento al labio inicuo; y el mentiroso escucha a la lengua detractora. 5El que escarnece al pobre, afrenta a su Hacedor: y el que se alegra en la calamidad, no quedará sin castigo. 6Corona de los viejos son los hijos de los hijos; y la honra de los hijos, sus padres. 7No conviene al necio la altilocuencia: ¡cuánto menos al príncipe el labio mentiroso! 8Piedra preciosa es el cohecho en ojos de sus dueños: a donde quiera que se vuelve, da prosperidad. 9El que cubre la prevaricación, busca amistad: mas el que reitera la palabra, aparta al amigo.
Dichos breves de sabiduría práctica para la vida diaria, muchos atribuidos a Salomón.
Porque cualquiera que hiciere la voluntad de Dios, éste es mi hermano, y mi hermana, y mi madre.
Jesús llama a todo el que hace la voluntad de Dios Su hermano, Su hermana y Su madre: una familia más amplia que la sangre.
Instruye al niño en su carrera: aun cuando fuere viejo no se apartará de ella.
Un proverbio sobre la fuerza de la enseñanza temprana: sabiduría sobre cómo suele ir la vida, no una garantía sobre cada hijo.
Honra a tu padre y a tu madre, porque tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.
El mandamiento de honrar a tu padre y a tu madre. Honrar no es obedecer a alguien hasta el daño; a nadie se le pide aceptar el maltrato.