Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; aun la noche resplandecerá tocante a mí. Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día: lo mismo te son las tinieblas que la luz.
Ni siquiera las tinieblas son oscuras para Dios. Donde más escondido te sientes, Él te sigue viendo.