Gozaos con los que se gozan: llorad con los que lloran.
La amistad en dos movimientos: compartir la alegría y compartir las lágrimas.
Así se sentaron con él en tierra por siete días y siete noches, y ninguno le hablaba palabra, porque veían que el dolor era muy grande.
Antes de decir nada, los amigos de Job se sentaron con él en el suelo siete días. A veces, estar ahí es la ayuda.
RV 190910Y él le dijo: Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. También recibimos el bien de Dios, ¿y el mal no recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios. 11Y tres amigos de Job, Eliphaz Temanita, y Bildad Suhita, y Sophar Naamathita, luego que oyeron todo este mal que le había sobrevenido, vinieron cada uno de su lugar; porque habían concertado de venir juntos a condolecerse de él, y a consolarle. 12Los cuales alzando los ojos desde lejos, no lo conocieron, y lloraron a voz en grito; y cada uno de ellos rasgó su manto, y esparcieron polvo sobre sus cabezas hacia el cielo. 13Así se sentaron con él en tierra por siete días y siete noches, y ninguno le hablaba palabra, porque veían que el dolor era muy grande.
Un hombre bueno lo pierde todo y discute con honestidad con Dios, mientras sus amigos lo culpan injustamente de su sufrimiento.
Gozaos con los que se gozan: llorad con los que lloran.
La amistad en dos movimientos: compartir la alegría y compartir las lágrimas.
Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero: mas ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante. También si dos durmieren juntos, se calentarán; mas ¿cómo se calentará uno solo? Y si alguno prevaleciere contra el uno, dos estarán contra él; y cordón de tres dobleces no presto se rompe.
El Predicador alaba la compañía: mejores son dos que uno, se levantan el uno al otro, y cordón de tres dobleces no presto se rompe. Muchas parejas ven a Dios en el tercer hilo.
Y así que él hubo acabado de hablar con Saúl, el alma de Jonathán fue ligada con la de David, y amólo Jonathán como a su alma.
Aquí empieza la amistad de David y Jonatán: el hijo del rey y un pastor, con las almas unidas.
Doy gracias a mi Dios en toda memoria de vosotros,
Pablo, escribiendo a amigos lejanos: cada recuerdo de ellos se vuelve gratitud a Dios.