Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no estribes en tu prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.
Apóyate en Dios y no en tu propia prudencia, y Él enderezará tu camino.
Y luego el padre del muchacho dijo clamando: Creo, ayuda mi incredulidad.
La oración honesta de un padre: creo, ayuda mi incredulidad. La fe y la duda pueden convivir en un corazón, y Jesús lo ayudó igual.
RV 190921Y Jesús preguntó a su padre: ¿Cuánto tiempo há que le aconteció esto? Y él dijo: Desde niño: 22Y muchas veces le echa en el fuego y en aguas, para matarle; mas, si puedes algo, ayúdanos, teniendo misericordia de nosotros. 23Y Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo es posible. 24Y luego el padre del muchacho dijo clamando: Creo, ayuda mi incredulidad. 25Y como Jesús vio que la multitud se agolpaba, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él. 26Entonces el espíritu clamando y desgarrándole mucho, salió; y él quedó como muerto, de modo que muchos decían: Está muerto. 27Mas Jesús tomándole de la mano, enderezóle; y se levantó.
El relato más breve y ágil de la vida, muerte y resurrección de Jesús.
Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no estribes en tu prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.
Apóyate en Dios y no en tu propia prudencia, y Él enderezará tu camino.
Es pues la fe la sustancia de las cosas que se esperan, la demostración de las cosas que no se ven.
La fe da sustancia a lo que esperas, incluso antes de poder verlo.
Porque por fe andamos, no por vista.
Toda una manera de vivir en pocas palabras: andamos por fe, no por lo que vemos.