Porque por gracia sois salvos por la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios: No por obras, para que nadie se gloríe.
La salvación es un regalo que se recibe por la fe, no un premio que se gana con obras.
Porque por fe andamos, no por vista.
Toda una manera de vivir en pocas palabras: andamos por fe, no por lo que vemos.
RV 19094Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo, gemimos agravados; porque no quisiéramos ser desnudados, sino sobrevestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida. 5Mas el que nos hizo para esto mismo, es Dios; el cual nos ha dado la prenda del Espíritu. 6Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo, que entre tanto que estamos en el cuerpo, peregrinamos ausentes del Señor; 7Porque por fe andamos, no por vista. 8Mas confiamos, y más quisiéramos partir del cuerpo, y estar presentes al Señor. 9Por tanto procuramos también, o ausentes, o presentes, serle agradables: 10Porque es menester que todos nosotros parezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que hubiere hecho por medio del cuerpo, ora sea bueno o malo.
La carta más personal de Pablo, sobre el sufrimiento, la debilidad y el consuelo de Dios.
Porque por gracia sois salvos por la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios: No por obras, para que nadie se gloríe.
La salvación es un regalo que se recibe por la fe, no un premio que se gana con obras.
Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no estribes en tu prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.
Apóyate en Dios y no en tu propia prudencia, y Él enderezará tu camino.
Luego la fe es por el oir; y el oir por la palabra de Dios.
La fe crece al oír la palabra de Dios.
Y luego el padre del muchacho dijo clamando: Creo, ayuda mi incredulidad.
La oración honesta de un padre: creo, ayuda mi incredulidad. La fe y la duda pueden convivir en un corazón, y Jesús lo ayudó igual.
Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.
Todo lo demás cambia; Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos.