Esperando aquella esperanza bienaventurada, y la manifestación gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo,
Los cristianos viven entre dos venidas: la gracia de Dios ya se manifestó, y esperan la manifestación gloriosa de Cristo.
Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora nos está más cerca nuestra salud que cuando creímos. La noche ha pasado, y ha llegado el día: echemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de luz.
La noche ya pasa y el día llega: una invitación a despertar y vivir desde ahora como gente de la luz.
RV 19098No debáis a nadie nada, sino amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, cumplió la ley. 9Porque: No adulterarás; no matarás; no hurtarás; no dirás falso testimonio; no codiciarás; y si hay algún otro mandamiento, en esta sentencia se comprende sumariamente: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 10La caridad no hace mal al prójimo: así que, el cumplimento de la ley es la caridad. 11Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora nos está más cerca nuestra salud que cuando creímos. 12La noche ha pasado, y ha llegado el día: echemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de luz. 13Andemos como de día, honestamente: no en glotonerías y borracheras, no en lechos y disoluciones, no en pedencias y envidia: 14Mas vestíos del Señor Jesucristo, y no hagáis caso de la carne en sus deseos.
La carta más completa de Pablo sobre la gracia, la fe y la vida en el Espíritu, escrita a la iglesia en Roma.
Esperando aquella esperanza bienaventurada, y la manifestación gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo,
Los cristianos viven entre dos venidas: la gracia de Dios ya se manifestó, y esperan la manifestación gloriosa de Cristo.
Levántate, resplandece; que ha venido tu lumbre, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti.
Levántate y resplandece: ha llegado la luz, y la gloria del Señor amanece sobre ti.
Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salud: y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada.
Una de las últimas promesas de los profetas del Antiguo Testamento: un sol de justicia que nace, y en sus alas trae salud (3:20 en algunas Biblias católicas).
Entonces María dijo: engrandece mi alma al Señor; Y mi espíritu se alegró en Dios mi Salvador.
El canto de María cuando visita a Elisabet: todo su ser alaba al Señor y se alegra en Dios su Salvador.