¿Adónde me iré de tu espíritu? ¿y adónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú: y si en abismo hiciere mi estrado, he aquí allí tú estás. Si tomare las alas del alba, y habitare en el extremo de la mar, Aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra.
No hay lugar adonde puedas ir donde Dios no esté, y aun allí Su mano te guiará.