No os venguéis vosotros mismos, amados míos; antes dad lugar a la ira; porque escrito está: Mía es la venganza: yo pagaré, dice el Señor.
No tienes que vengarte. Dejar la justicia en manos de Dios es parte de perdonar.
Y cuando estuviereis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que vuestro Padre que está en los cielos os perdone también a vosotros vuestras ofensas.
Cuando ores, perdona lo que tengas contra alguien, para que tu Padre que está en los cielos también te perdone a ti. Perdonar puede llevar tiempo, y nunca significa aceptar el daño.
RV 190922Y respondiendo Jesús, les dice: Tened fe en Dios. 23Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate, y échate en la mar, y no dudare en su corazón, mas creyere que será hecho lo que dice, lo que dijere le será hecho. 24Por tanto, os digo que todo lo que orando pidiereis, creed que lo recibiréis, y os vendrá. 25Y cuando estuviereis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que vuestro Padre que está en los cielos os perdone también a vosotros vuestras ofensas. 26Porque si vosotros no perdonareis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas. 27Y volvieron a Jerusalem; y andando él por el templo, vienen a él los príncipes de los sacerdotes, y los escribas, y los ancianos; 28Y le dicen: ¿Con qué facultad haces estas cosas? ¿y quién te ha dado esta facultad para hacer estas cosas?
El relato más breve y ágil de la vida, muerte y resurrección de Jesús.
No os venguéis vosotros mismos, amados míos; antes dad lugar a la ira; porque escrito está: Mía es la venganza: yo pagaré, dice el Señor.
No tienes que vengarte. Dejar la justicia en manos de Dios es parte de perdonar.
Entonces Pedro, llegándose a él, dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que pecare contra mí? ¿hasta siete? Jesús le dice: No te digo hasta siete, mas aun hasta setenta veces siete.
Pedro pregunta si siete veces bastan; Jesús responde setenta veces siete: un perdón que deja de contar. No es un llamado a quedarte donde te hacen daño.
La cordura del hombre detiene su furor; y su honra es disimular la ofensa.
La cordura detiene el enojo, y pasar por alto una ofensa es una forma de honra.
Porque si perdonareis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial. Mas si no perdonareis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.
Las palabras de Jesús justo después del Padre Nuestro: recibir el perdón de Dios y perdonar a otros van juntos. Perdonar suele llevar tiempo, y nunca significa aceptar el daño.