Jehová Dios mío, a ti clamé, y me sanaste.
Una oración de gratitud después de sanar: clamé a Ti, y me sanaste.
Confesaos vuestras faltas unos a otros, y rogad los unos por los otros, para que seáis sanos; la oración del justo, obrando eficazmente, puede mucho.
Confiésense unos a otros y oren unos por otros; la oración del justo tiene poder. No dice que una oración sin respuesta demuestre que alguien no es justo.
RV 190913¿Está alguno entre vosotros afligido? haga oración. ¿Está alguno alegre? cante salmos. 14¿Está alguno enfermo entre vosotros? llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. 15Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si estuviere en pecados, le serán perdonados. 16Confesaos vuestras faltas unos a otros, y rogad los unos por los otros, para que seáis sanos; la oración del justo, obrando eficazmente, puede mucho. 17Elías era hombre sujeto a semejantes pasiones que nosotros, y rogó con oración que no lloviese, y no llovió sobre la tierra en tres años y seis meses. 18Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto. 19Hermanos, si alguno de entre vosotros ha errado de la verdad, y alguno le convirtiere,
Sabiduría práctica para vivir la fe, atribuida tradicionalmente a Jacobo, “el hermano del Señor” (Gálatas 1:19).
Jehová Dios mío, a ti clamé, y me sanaste.
Una oración de gratitud después de sanar: clamé a Ti, y me sanaste.
¿Está alguno enfermo entre vosotros? llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si estuviere en pecados, le serán perdonados.
No cargues la enfermedad solo: llama a los ancianos de la iglesia para que oren por ti y te unjan. A ellos les toca orar y al Señor sanar; una oración sin la respuesta esperada no es un veredicto sobre tu fe.
Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados: el castigo de nuestra paz sobre él; y por su llaga fuimos nosotros curados.
El siervo sufriente de Isaías, cumplido en Jesús: Sus heridas traen paz con Dios y sanidad desde la raíz, primero del pecado (1 Pedro 2:24), y al final de toda herida.
Jehová lo sustentará sobre el lecho del dolor: mullirás toda su cama en su enfermedad.
Se dice de quien cuida del pobre (v. 1): en el lecho del dolor el Señor lo sostiene y lo cuida. Una imagen del cuidado de Dios por el enfermo.
Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy en medio de ellos.
Donde dos o tres se reúnen en el nombre de Jesús, Él está con ellos. Lo dijo sobre resolver ofensas en la iglesia, y consuela a todo grupo pequeño que ora.