No dará tu pie al resbaladero; ni se dormirá el que te guarda. He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel.
El que te guarda no se duerme, ni un momento, ni de día ni de noche.
Yo me acosté, y dormí, y desperté; porque Jehová me sostuvo.
Escrito mientras David huía por su vida: se acostó, durmió y despertó, porque Jehová lo sostuvo.
RV 19092Muchos dicen de mi vida: No hay para él salud en Dios. (Selah.) 3Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí: mi gloria, y el que ensalza mi cabeza. 4Con mi voz clamé a Jehová, y él me respondió desde el monte de su santidad. (Selah.) 5Yo me acosté, y dormí, y desperté; porque Jehová me sostuvo. 6No temeré de diez millares de pueblos, que pusieren cerco contra mí. 7Levántate, Jehová; sálvame, Dios mío: porque tú heriste a todos mis enemigos en la quijada; los dientes de los malos quebrantaste. 8De Jehová es la salud: sobre tu pueblo será tu bendición. (Selah.)
El libro de oración de Israel: cantos de confianza, lamento, gratitud y alabanza, muchos de David.
No dará tu pie al resbaladero; ni se dormirá el que te guarda. He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel.
El que te guarda no se duerme, ni un momento, ni de día ni de noche.
En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Jehová, me harás estar confiado.
Un versículo para la noche: acuéstate en paz, porque el Señor te hace vivir confiado.
Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.
Jesús llama a los cansados y agobiados a venir a Él: Su yugo es fácil y ligera Su carga.