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Versículos sobre la ira

La Biblia no dice que el enojo sea siempre malo. Dice “Airaos, y no pequéis” (Efesios 4:26), y Santiago pide ser “tardío para airarse”. Estos versículos te ayudan a distinguir el enojo que protege del que hace daño, y muestran qué hacer con él antes de que se ponga el sol.

Un versículo para ti

Santiago 1:19-20
Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oir, tardío para hablar, tardío para airarse: Porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.

Escucha primero, habla despacio, tarda en enojarte: la ira humana no produce lo que Dios quiere.

RV 1909

16 versículos sobre la ira

Santiago 1:19-20
Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oir, tardío para hablar, tardío para airarse: Porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.

Escucha primero, habla despacio, tarda en enojarte: la ira humana no produce lo que Dios quiere.

Efesios 4:26
Airaos, y no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo;

El enojo no está prohibido, pero no dejes que se quede a dormir.

Salmos 103:8
Misericordioso y clemente es Jehová; lento para la ira, y grande en misericordia.

Dios mismo es lento para la ira y grande en misericordia, y así te trata a ti.

Proverbios 15:1
La blanda respuesta quita la ira: mas la palabra áspera hace subir el furor.

Sabiduría para una discusión común: la respuesta suave calma la ira y la áspera la enciende. Nunca te toca a ti apaciguar a quien te hace daño.

Salmos 37:8
Déjate de la ira, y depón el enojo: no te excites en manera alguna a hacer lo malo.

Suelta el enojo antes de que te empuje a hacer daño. Exaltarse solo lleva hacia lo malo.

Efesios 4:31-32
Toda amargura, y enojo, e ira, y voces, y maledicencia sea quitada de vosotros, y toda malicia: Antes sed los unos con los otros benignos, misericordiosos, perdonándoos los unos a los otros, como también Dios os perdonó en Cristo.

La amargura, el enojo y las palabras duras se dejan, y en su lugar entran la bondad, la ternura y el perdón.

Proverbios 14:29
El que tarde se aira, es grande de entendimiento: mas el corto de espíritu engrandece el desatino.

Tardar en enojarse es señal de verdadero entendimiento; enojarse enseguida deja a la vista la necedad.

Salmos 4:4
Temblad, y no pequéis: conversad en vuestro corazón sobre vuestra cama, y desistid. (Selah.)

Aunque estés alterado, no peques: habla con tu corazón en tu cama, y calla.

Proverbios 16:32
Mejor es el que tarde se aira que el fuerte; y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad.

Dominar tu propio espíritu requiere más fuerza que tomar una ciudad.

Marcos 3:5
Y mirándolos alrededor con enojo, condoleciéndose de la ceguedad de su corazón, dice al hombre: Extiende tu mano. Y la extendió, y su mano fue restituída sana.

Jesús se enojó, dolido por corazones endurecidos, y Su enojo lo movió a sanar, no a dañar.

Colosenses 3:8
Mas ahora, dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, maledicencia, torpes palabras de vuestra boca.

La ira, la malicia y las palabras torpes son de la vida vieja, y se quitan como ropa gastada.

Romanos 12:19
No os venguéis vosotros mismos, amados míos; antes dad lugar a la ira; porque escrito está: Mía es la venganza: yo pagaré, dice el Señor.

No tienes que vengarte. Dejar la justicia en manos de Dios es parte de perdonar.

Proverbios 19:11
La cordura del hombre detiene su furor; y su honra es disimular la ofensa.

La cordura detiene el enojo, y pasar por alto una ofensa es una forma de honra.

Eclesiastés 7:8-9
Mejor es el fin del negocio que su principio: mejor es el sufrido de espíritu que el altivo de espíritu. No te apresures en tu espíritu a enojarte: porque la ira en el seno de los necios reposa.

Mejor es el final de un asunto que su principio, y mejor el espíritu sufrido que el altivo. No te apresures a enojarte.

Proverbios 29:11
El necio da suelta a todo su espíritu; mas el sabio al fin le sosiega.

Soltar todo lo que sientes en caliente es necedad; la sabiduría espera hasta poder hablar bien.

Gálatas 5:22-23
Mas el fruto del Espíritu es: caridad, gozo, paz, tolerancia, benignidad, bondad, fe, Mansedumbre, templanza: contra tales cosas no hay ley.

Lo que el Espíritu de Dios hace crecer en una persona: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y dominio propio.

Lo que dice la Biblia

El enojo no es pecado en sí mismo. A Dios se le describe como “lento para la ira” (Salmos 103:8), no como alguien que nunca se enoja, y Jesús miró a los de corazón endurecido “con enojo, condoleciéndose de la ceguedad de su corazón” antes de sanar a un hombre en sábado (Marcos 3:5). El enojo ante la injusticia, la crueldad o el maltrato puede ser la respuesta correcta a algo que de verdad está mal. Pablo lo dice citando un salmo: “Airaos, y no pequéis”.

La tensión está en la segunda mitad de esa frase. La misma Biblia advierte que “la ira del hombre no obra la justicia de Dios” y pone el enojo y la ira entre las cosas que deben ser quitadas de nosotros (Efesios 4:31). El enojo se vuelve dañino cuando se alimenta, cuando busca venganza (Romanos 12:19 la deja en manos de Dios) o cuando sale en gritos, desprecio o violencia. Por eso Pablo añade: “no se ponga el sol sobre vuestro enojo”.

El consejo práctico de la Escritura es antiguo y sigue funcionando. Escucha primero y habla despacio (Santiago 1:19). Responde con suavidad: “La blanda respuesta quita la ira”. Llévalo a Dios antes de llevarlo a la otra persona: “conversad en vuestro corazón sobre vuestra cama, y desistid”. Ser lento para la ira no significa fingir que no estás enojado. Los salmos están llenos de enojo sincero llevado a Dios en oración, y ponerle nombre a lo que te hirió suele ser el primer paso para manejarlo bien en lugar de enterrarlo hasta que estalle.

El enojo en casa merece unas palabras aparte. Si el enojo de alguien te da miedo, con gritos que se vuelven amenazas, cosas rotas, golpes o control sobre adónde vas y con quién hablas, no es algo que debas aguantar ni que se arregle solo con oración. Ponerte a salvo es lo primero. En Estados Unidos, la Línea Nacional contra la Violencia Doméstica es el 1-800-799-7233 (también atiende en español); en España, el 016 (no deja rastro en la factura); en México, el 911; en otros países, el número de emergencias local. Y si es tu propio enojo el que asusta a las personas que amas, contarlo y buscar ayuda, con un pastor, un psicólogo o un grupo para el manejo de la ira, es un acto de amor, no una derrota.

Una oración

Señor, Tú eres misericordioso y clemente, lento para la ira y grande en misericordia. Tú sabes qué me enoja y por qué. Ayúdame a ser pronto para oír, tardío para hablar y tardío para airarme, y a responder con suavidad cuando quiero devolver el golpe. Donde me han hecho daño, dejo la justicia en Tus manos. Donde mi enojo ha herido a otros, perdóname y muéstrame cómo repararlo. Que no se ponga el sol sobre mi enojo. Amén.

Preguntas frecuentes

¿Es pecado enojarse?

No en sí mismo. “Airaos, y no pequéis” (Efesios 4:26) da por hecho que el enojo llegará, y Jesús mismo se enojó ante la dureza de corazón (Marcos 3:5) y con los cambistas del templo (Juan 2:15-16). El pecado está en aquello en lo que el enojo se convierte: rencor, venganza, palabras crueles o violencia.

¿Qué significa “no se ponga el sol sobre vuestro enojo”?

Ocúpate del enojo pronto, antes de que se convierta en rencor. No es una regla que obligue a resolver todo conflicto antes de dormir; algunos llevan más tiempo, y algunas conversaciones no son seguras. Significa no alimentar el enojo de un día para otro. El versículo siguiente explica por qué: “Ni deis lugar al diablo”.

¿Cuál es el mejor versículo para controlar la ira?

Santiago 1:19: sea “pronto para oir, tardío para hablar, tardío para airarse”. Para un momento tenso, Proverbios 15:1: “La blanda respuesta quita la ira: mas la palabra áspera hace subir el furor”.

¿Qué dice la Biblia sobre el enojo justo?

Existe: a Dios le indigna la injusticia, y Jesús se enojó ante corazones endurecidos frente a un hombre que sufría. El enojo justo suele tener que ver con un mal hecho a otros más que con un golpe a nuestro orgullo, y busca reparar las cosas. Aun así no da permiso para pecar: incluso el enojo justo puede volverse cruel, y la venganza le pertenece a Dios (Romanos 12:19).

¿Y si el enojo de alguien en casa me da miedo?

Tu seguridad es lo primero. El enojo que se convierte en amenazas, golpes, cosas rotas o control sobre ti es maltrato, y nada en la Biblia te pide quedarte donde te hacen daño. Cuéntaselo a alguien de confianza y haz un plan. En Estados Unidos, la Línea Nacional contra la Violencia Doméstica es el 1-800-799-7233 (también atiende en español); en España, el 016 (no deja rastro en la factura); en México, el 911; en otros países, el número de emergencias local.

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